El cierre de Finca Karina, uno de los pasos ilegales más transitados en la frontera con Bolivia, generó un masivo ingreso de personas al casco urbano de Aguas Blancas, saturando la capacidad del municipio.
El cierre durante 48 horas del paso ilegal de Finca Karina, uno de los más usados para el ingreso irregular de mercaderías desde Bolivia, desató una ola de impacto en Aguas Blancas. El interventor municipal, Adrián Zigarán, alertó que esta medida provocó la llegada masiva de entre tres y cinco mil personas adicionales al casco urbano, colapsando la infraestructura y los servicios del municipio.
«Estamos viendo un flujo que superó largamente lo habitual, sumando miles de personas a un pueblo que ya estaba al límite», afirmó Zigarán en diálogo con Radio Salta. Explicó que Aguas Blancas está ubicado dentro de una finca expropiada sin posibilidad de expansión territorial, lo que dificulta aún más la circulación y el estacionamiento en la zona céntrica.
El funcionario manifestó su preocupación por el comportamiento de muchos recién llegados, quienes, acostumbrados a la impunidad en Finca Karina, creen que pueden actuar sin restricciones en el pueblo. Por ello, solicitó refuerzos al ministro de Seguridad Gaspar Solá y anticipó la implementación de multas y secuestros de vehículos con la Policía Vial para “civilizar” el tránsito local.
Además, el interventor de Aguas Blancas criticó la falta de coordinación previa entre autoridades nacionales y provinciales respecto al cierre del paso ilegal. «El operativo en Finca Karina no fue informado al municipio y esto generó un desborde que podría haberse previsto y manejado mejor. Ahora es como patear un hormiguero y nadie se hace cargo», explicó.
Para evitar la creación de nuevos pasos clandestinos, propuso la instalación de un puesto de control 28 en Aguas Blancas, donde prefectura y gendarmería puedan inspeccionar todas las embarcaciones que cruzan el río Bermejo. «Si no se regula, en pocos días surgirán dos o tres ‘Finca Karina’ más», advirtió.
Respecto a la seguridad, Zigarán recordó que fue uno de los primeros en denunciar delitos graves ocurridos en la zona, como un asalto comando reciente. Insistió en la necesidad de recuperar una respuesta policial contundente, similar a la “vieja escuela” para garantizar la paz y la seguridad ciudadana.
En paralelo, reclamó una regulación más estricta sobre la actividad de las chalanas que cruzan el Bermejo, atribuyendo la responsabilidad a la directora nacional de Fronteras e Hidrovía, Virginia Cornejo. “Actualmente, estas embarcaciones operan sin control, elevan precios y no aportan impuestos. Es fundamental ordenarlas y fiscalizarlas para beneficio de toda la región”, concluyó.
Finalmente, el aumento abrupto de personas también saturó la antena de telefonía celular, afectando las comunicaciones y demostrando que la frontera requiere atención integral y urgente para solucionar los problemas generados por el crecimiento descontrolado.
Voces Críticas.




