La condena a Lázaro Báez complica cada vez más a la vicepresidenta

El empresario fue condenado por lavado de dinero y la justicia -y la querella- sostienen que ese dinero lavado provino de contratos de obra pública adjudicados por la actual vice entre 2007 y 2015. El alquiler de hoteles que complica más la situación de ambos.

La condena del empresario patagónico Lázaro Báez en la causa conocida como la »Ruta del dinero K» puede complicar una vez más la situación judicial de Cristina Kirchner.

Hay tres expedientes que hurgan en los lazos comerciales de ambos: Hotesur, Los Sauces y Vialidad. En todos ellos, se los juzga a ambos por supuestos beneficios obtenidos desde el Estado cuando Cristina Kirchner era presidenta y Báez un poderoso constructor en Santa Cruz. 

La principal sospecha en la justicia -y de algunos de los denunciantes como Margarita Stolbizer es que el dinero lavado por Báez y por lo que recibió una condena este miércoles 24 de febrero provenía de la obra pública.

Stolbizer dijo este miércoles 24 de febrero que Báez era beneficiado directamente por Cristina Kirchner con contratos de obra pública en Santa Cruz (causa Vialidad) y que a cambio, el empresario pagaba supuestos retornos a través del alquiler de habitaciones de hotel en hoteles de la familia Kirchner (causa conocida como Hotesur y Los Sauces). 

“Quiero que se investiguen también las facturas apócrifas de Báez, facturas por las que se abrió una investigación en AFIP, pero que no alcanzó al empresario”, dijo a TN Stolbizer. 

Así empezó la relación entre los Kirchner y Báez

Lázaro Báez tenía un vínculo personal con los Kirchner en Santa Cruz desde mucho antes que Néstor Kirchner llegara a la presidencia en 2003. Justo antes del desembarco de los Kirchner en la Casa Rosada, Báez formó una sociedad comercial para hacer obra pública y de la noche a la mañana convirtió su vínculo con los Kirchner en oro puro.

Recibió más de 50 contratos. Su defensa es que él siempre trabajó en Santa Cruz, tenía ventajas competitivas por disponer de personal y maquinaria allí y que siempre dio empleo a santacruceños. 

Negó, varias veces, que sus obras no se hayan ejecutado o terminado. Por un lado se investiga si tuvo privilegios para acceder a esos contratos y por el otro si pagó retornos en modo de alquiler de habitaciones que no se usaron a los Kirchner. 

Este vínculo comercial siempre fue difícil de epxlicar tanto para Báez como para Cristina Kirchner cuando era presidenta. 

En la causa Vialidad, donde se sigue si hubo direccionamiento de obra pública para beneficiar a Báez, la  entonces ex presidenta acusó a los jueces del Tribunal de persecución y de cometer arbitrariedades y entre otras cosas apuntó contra la figura de asociación ilícita porque, además de la dificultad jurídica para probarla, los jueces incluyeron a su hija en esa supuesta asociación, que cuando comenzó no tenía ni edad para participar legalmente en comercios.

Fuente: Perfil