Hablaron las modelos Salteñas tras la denuncia por abuso al productor de moda

Las víctimas que constan en el expediente contra Pablo Rangeón relataron humillaciones en público hasta abusos sexuales durante años. “Me pegaba con un cinturón delante de mi hija chiquita”, dijo una de ellas

Pablo Marcelo Rangeón, el productor de moda salteño denunciado por 7 jóvenes de entre 17 y 25 años por violación, golpes y estafa, pasa sus días en una celda compartida en la alcaidía de la Ciudad de Salta. Por el momento, la Justicia determinó que esperará su posible juicio en prisión, aunque sus abogados intentan, con distintos artilugios legales, que le den prisión domiciliaria. Pero más allá de los detalles legales que figuran en el expediente, detrás de cada denuncia que recibió el hombre de 45 años, hay personas, mujeres que quisieron cumplir el sueño de ser modelos de pasarela y vivieron una pesadilla que aún no termina. En muchos casos, las víctimas sufrieron años de sometimiento sexual, psicológico y económico.

Entre las denunciantes que constan en el expediente se encuentra el testimonio de una mujer de 22 años a la que Rangeón, según la acusación, no solo la violó sino que además la estafó. El productor de moda se enteró que estaba sin casa y con un bebé de pocos meses que mantener y se habría aprovechado de esa situación. Le ofreció un departamento, le cobró 40 mil pesos de adelanto pero, de acuerdo a la denuncia, finalmente la echó y nunca le devolvió el dinero.

La primera de las denunciantes conoce bien a Rangeón. Compartió con él 7 años de relación laboral: “Lo mío fue un sometimiento psicológico y económico. Cuando lo conocí tenía 22 años y no tenía familia, ni casa. Él se aprovechó de eso para hacerme la cabeza y generar en mí una dependencia de la que no pude salir”, explica la víctima que, al igual que el resto, pidió no ser identificadas para no sufrir represalias.

“Me ofreció que viva en un monoambiente que él tenía. Entraba cuando quería a mi casa y me violaba. Me trataba como una cosa. Cuando íbamos a los boliches me pegaba adelante de todos, me tiraba del pelo. Cuando nos sacábamos una foto, solía pellizcarme en la espalda para que sonría, pero lo hacía tan fuerte que me quedaban marcas. Incluso recuerdo que estando mi hijita presente se sacaba el cinturón y me pegaba varias veces. En ese tiempo me fisuró las costillas y hasta me quebró dos dedos. Marcas que todavía llevo en el cuerpo”, cuenta la joven, que hoy tiene 30 años.

Fuente: Infobae