Denunció a su ex 18 veces y está presa por apuñalarlo en defensa propia

Cintia Natalia Caruso está detenida desde hace cinco meses. Primero en una comisaría de José C. Paz, después en el penal de Magdalena y desde hace unos días en domiciliaria. La acusan de intento de homicidio de hace dos años en el cual se defendió de un ataque de su ex, Cristian Sebastián Carballo. 

Cintia Natalia Caruso denunció por violencia a su ex pareja, Cristian Sebastián Carballo, 18 veces. Durmió en hospitales para no tener que volver a su casa, recibió ensangrentada a la Policía en la vivienda que compartían, fue golpeada por él incluso con una de sus hijas a upa. Él desobedeció varias veces las medidas perimetrales de la Justicia. Y jamás fue sancionado por eso. 

En septiembre de 2018, cuando aún vivían juntos, una de sus hijas le contó a Cintia que su padre la manoseaba. Ese día ella lo esperó y apenas llegó empezaron a discutir. Como siempre él respondió con golpes. Pero esta vez tenía un cuchillo. Como tantas otras veces, ella pensó que él la iba a matar. Forcejearon, ella logró sacarle el arma y lo apuñaló en el brazo. 

La pareja vivía en un terreno que compartía con otros familiares de Carballo. El día de la pelea los vecinos escucharon el griterío y entraron a la casa. Entre varios le pegaron a Cintia patadas y piñas. Carballo estuvo en una guardia y a las pocas horas volvió a su casa. A Cintia la familia de él la denunció por intento de homicidio. 

Después de ese episodio Cintia se separó pero seguían en contacto porque los unen las dos hijas que tienen en común. La violencia de él no terminó. Y la persecución se incrementó cuando se enteró de que ella estaba en pareja con otro hombre y que iba a tener otra hija con él. 

Así fue que dos años después de aquel septiembre de 2018, Cintia se enteró de que la Policía la estaba buscando y que había allanado dos domicilios donde había vivido. El 9 de noviembre de 2020 se presentó en la Fiscalía N° 23 de Malvinas Argentinas, donde no supieron informarla y la mandaron a la Comisaría de la Mujer de esa localidad. La derivaron a la Comisaría 1° de José C. Paz y desde ahí la mandaron de vuelta a la Fiscalía, donde ahora sí sabían por qué la Policía la estaba buscando: Cintia tenía un pedido de captura por intento de homicidio agravado por el vínculo. Su ex había ratificado la denuncia de 2018. 

Con Cintia, la Justicia fue menos benévola que con su ex: ese día quedó detenida y estuvo presa cuatro meses en la Comisaría 2° de Frino, José C. Paz. La imputaron por homicidio agravado por el vínculo en grado de tentativa y el 18 de marzo de este año la derivaron al penal de Magdalena. 

Cintia tiene 39 años y es madre de 7 hijas. No tiene trabajo formal y antes de quedar detenida se dedicaba al cartoneo. 

A pesar de que fue ella quien se presentó voluntariamente a las sedes judiciales y policiales, en primera instancia le negaron la prisión domiciliaria por “riesgos procesales”, según confirmó a Cosecha Roja el defensor oficial, Ariel Caputo. Recién el miércoles pasado, y después de pasar cinco meses presa, pudo volver a su casa y ver a sus hijos. Mientras continúa el proceso de investigación, esperará el juicio monitoreada con una tobillera electrónica. 

“Para la Justicia, o injusticia, fue mucho más importante la denuncia de un violento o de su familia. Siempre hizo caso omiso a las denuncias de Cintia. A partir de que ella se defendió la víctima pasa a ser él”, dice a Cosecha Roja Carolina Abregú, responsable regional de la organización Furia Transfeminista. 

Durante todos los años en los cuales fue víctima de la violencia de Carballo, Cintia no pudo contar con muchas personas porque él se encargó de cortar lazos y de amenazar a todos los que querían ayudarla. Furia Transfeminista, una organización que este año cumple 5 años de vida y está integrada por sobrevivientes de distintas violencias y familiares de víctimas de femicidio, está apoyándola en este proceso. 

El miércoles que Cintia obtuvo la prisión domiciliaria, Furia Transfeminista había convocado a una movilización en la UFI 23 de Malvinas Argentinas para exigir su libertad y porque el caso no es aislado. “Vemos más casos de mujeres que denuncian, no tienen respuesta de la Justicia, tienen que llegar a defenderse porque son sus vidas o las de los violentos y terminan presas”, dice Abregú. 

“Ese es el mensaje que nos da la Justicia machista, misógina y patriarcal”, concluye.

Fuente: Por Natalia Arenas, para Cosecha Roja