Cristina Kirchner volvió a exponer a Alberto Fernández y generó fricciones internas en el Gobierno

El Presidente pedía diálogo mientras el kirchnerismo duro convocaba a una sesión especial para ampliar la Corte. Agendas inconsultas y diferencias internas por las PASO.

Días después del ataque a la vicepresidenta Cristina Kirchner, el presidente Alberto Fernández se mostró cauto respecto a la posibilidad de convocar al diálogo a la oposición y optó por dejar que esa posible discusión se dé en el marco del Congreso de la Nación.

Cerca del Presidente aseguran que por esos días el mandatario esperaba una señal del kirchnerismo duro para avanzar en una convocatoria que tuviera como objetivo bajar los decibeles y discutir en un ámbito institucional el ataque a Cristina Kirchner, pero fue la propia Vicepresidenta la que le encargó esa tarea al ministro del Interior Eduardo “Wado” de Pedro, una decisión que dejó al margen de la cuestión al jefe de Estado.

Sin embargo, en los últimos días Alberto Fernández decidió plegarse a la idea original de La Cámpora, pero Cristina Kirchner dinamitó cualquier intento de diálogo con la oposición al convocar -en plena gira del Presidente por los Estados Unidos- a una sesión especial para darle media sanción al proyecto de ampliación de la Corte Suprema de la Nación, lo que finalmente ocurrió con 36 votos a favor.

El kirchnerismo le dio media sanción al proyecto de ampliación de la Corte Suprema. (Foto: NA).

De esta manera, la Vicepresidenta volvió a exponer al mandatario y dejó en claro que tiene la centralidad absoluta, que digita los hilos del Gobierno y que las agendas de ambos funcionarios parecen poco coordinadas. Alberto Fernández, que tras el ingreso de Sergio Massa al gabinete perdió poder, entendía que de lograr un acercamiento entre el oficialismo y la oposición podía abogarse una victoria hacia el interior del oficialismo, pero la sesión especial del kirchnerismo dinamitó cualquier acercamiento.

Así es como tras un pequeño “veranito” entre las tres patas de la coalición de Gobierno, comienzan a emerger diferencias nuevamente.

Cristina Kirchner dejó expuesto a Alberto Fernández al dinamitar el diálogo con la oposición

En los últimos días, otro episodio volvió a dejar en claro la falta de coordinación de las agendas del kirchnerismo y el albertismo. El Presidente se refirió a la posibilidad de suspender las elecciones PASO al asegurar que “es un debate que está abierto”. Cristina Kirchner ni Máximo Kirchner aún se refirieron sobre la cuestión. Las palabras del mandatario se produjeron incluso pese a que en el propio Gobierno dicen no tener los votos en el Congreso para aprobar una medida de esa clase.

En el kirchnerismo duro hay posturas disímiles respecto a qué hacer con las PASO. Más aún si se tiene en cuenta que la Vicepresidenta le puso en 2009 la firma a la ley que ideó Néstor Kirchner tras la derrota ante Francisco de Narváez. Por ahora la presión solo surge de un grupo de gobernadores.

Alberto Fernández y Sergio Massa, a un costado mientras Cristina Kirchner conserva la centralidad. (Foto NA: MARIANO SÁNCHEZ).

En el interior del Gobierno otro posible foco de conflicto comienza a emerger. Un sector del oficialismo asegura que cuando baje la espuma de la agenda judicial de Cristina Kirchner remergerá el problema de la inflación. “Ya existe, pero estará en la agenda de todos”, dicen.

En la Casa Rosada están preocupados por la imposibilidad de controlar este número. Valoran la gestión de Massa al asegurar que logró estabilizar el precio del “blue”, sumar reservas a través del dólar soja, pero esperan un plan más efectivo contra la suba de precios. “Con ordenar la macro no alcanza”, dicen.

Por ahora no emergen críticas del kirchnerismo duro hacia el massismo por las dificultades para contener la inflación, que en septiembre podría estar cerca del 7% otra vez. “Ordena el desastre de (Martín) Guzmán”, repiten en La Cámpora.

Por el momento no se prevén cambios en esta configuración de poder. Cristina Kirchner y su agenda judicial ordenan el día a día de la gestión y tras el ataque la centralidad de la Vicepresidenta no paró de crecer. A tal punto que Massa ya aceptó que esa atención que tuvo durante sus primeras semanas de gestión ya no será tal. En su entorno dicen que permanecerá cómodo, mientras tanto no surjan cuestionamientos hacia su gestión.

De hecho, en cercanías de Massa se encargaron de dejar trascender que si Alberto Fernández cerró el acuerdo por el desembolso de 4000 millones de dólares se debe al trabajo previo que el equipo económico del tigrense había realizado en la gira por los Estados Unidos.

Fuente: TN