Basural a cielo abierto en Rosario de la Frontera: “Con o sin pandemia, nuestra vida es la misma”

Así aseguraron los cirujas y cartoneros que trabajan y viven del basural de Rosario de la Frontera

En el barrio San Martín, ubicado al sur de la Ciudad Termal se encuentra el vertedero municipal. Lo que para muchos es un lugar para arrojar o depositar residuos, para otros es su lugar de trabajo.
Adultos, adolescentes y familias enteras escarban incansablemente en medio de la basura. Cartones, aluminio y plásticos de todo tipo se convierten en una gran oportunidad para sacar unos pocos pesos y así tratan de subsistir en el día a día.
Dos pesos con cuarenta centavos es lo que vale un kilo de cartón, por lo que tienen que juntar dos o tres mil kilos para recaudar entre cuatro o cinco mil pesos. Y todo este trabajo les lleva aproximadamente un mes.
El Tribuno realizó un recorrido por el basural y allí los cartoneros aseguraron que “con o sin pandemia”, su vida es la misma. Y que la cuarentena no les significó “ningún cambio para peor ni para mejor”.
“Hace muchos años que trabajo aquí juntando cartones, botellas, aluminio, chatarra. Con eso nos damos vuelta, porque no hay otra cosa, no hay nada más que hacer”, expresó a El Tribuno Hugo Ibarra, un cartonero.


“Trabajamos con toda mi familia, a veces estamos todos, y otros días nos turnamos para venir. Muchas veces me quedo acá para pasar la noche y así empezar a juntar bien temprano”. Ibarra vive en el barrio San Cayetano, ubicado a pocas cuadras del casco céntrico. Por eso aseguró que “soy prácticamente un adoptado del barrio San Martín porque vivo en otro en otro barrio”.

Un día en la vida del ciruja

“Nosotros empezamos a trabajar a partir de las cinco de la mañana y hasta las doce. Es el mejor horario para juntar. Hay quienes tienen un rancho acá adentro para ahorrar tiempo”, señaló el cartonero.
Cabe señalar que el rancho a que hace alusión Ibarra, es un plástico que hace de carpa, para resguardarse del frío o el calor, según la época.
“Una vez que juntamos los kilos de chatarra, cartón o botellas, voy y las vendo a un negocio, a Gómez”, relató con naturalidad.

En cuanto a la modalidad de trabajo explicó: “Una vez que hemos juntamos una buena cantidad, sacamos para completar el viaje, y nos pagan sábado de por medio. Cuando nos va bien, nos pagan dos mil pesos”, dijo con cierto dejo de orugullo.
“Con esa plata, sólo nos alcanza para sobrevivir, para más de eso no”, aseguró.
“En mi caso, del basural comida yo no saco nada, pero otros compañeros sí, no les queda de otra que buscar las sobras. Acá trabaja gente de todas las edades”, expresó.

FUENTE